dilluns, 21 d’abril de 2008

Un reencuentro inesperado

Mi espalda... maldita sea, esta lluvia me esta dejando destrozado. La cama es de pésima calidad así que me levanto de ella y cojo la chaqueta y me dirijo a la planta baja del hotel.
El salón está casi vacío, sólo un pequeño grupo de gente y una chica sentada en una mesa. Me sonríe y me fijo en ella, ya que viste de forma bastante peculiar, ropa un poco gastada por los viajes y con una constitución fuerte de haber estado en condiciones muy duras.
Me dirijo a ella:

- ¿Hola que tal? ¿Me permite invitarla a una copa?
- Claro, ¿brindamos por los viejos tiempos?
-¿Viejos tiempos? Disculpe no se a que se refiere
- John ¡¡¡ por dios!!! Que no ha pasado tanto tiempo para que no me reconozcas, soy Elda.

Un escalofrió me recorre la espalda, ¿Elda? ¿Mi antigua compañera de colegio aquí? ¿En Salem?
- Que casualidad más inesperada la verdad.
- Así que pensabas que estaba ligando contigo ¿eh?
- ... Si... Pero bueno dejemos esto como una pequeña anécdota. Que te trae a Salem
- Pues mira la verdad...

- Buenas noches a todos.

Me giro y me encuentro con un hombre, alto, con gabardina y con cara de muy pocos amigos. Pero su cara me resulta muy familiar, maldita sea, si se quien es.

- Maldita sea, ¿Mike tu también estas aquí?
- Y mira a quien traigo conmigo, me lo encontré en la puerta temblando de frío
- Hola John y...E... Elda ... ¿como va todo chicos?
-¡¡¡¡Sayid!!! No puede ser si estamos todo el grupo reunido después de tantos años.
- Faltan Vincent y Tom - dijo Elda. Por desgracia creo que todos estamos aquí por el mismo motivo.
- Una carta, verdad - dije, todos nos miramos en silencio, todos sabíamos que había algo que no cuadraba, había algo que no encajaba. Y lo peor era el grupo de gente que teníamos detrás, llenos de vendas y cortes y parecía que nuestra sola presencia les estorbara.
- Creo que es un buen momento para ponernos al día, ¿no os parece amigos?


John Elric