diumenge, 13 d’abril de 2008

Un buen día para recordar

Estoy en la oficina como cada día, esperando que me llamen para hacer algún trabajito. Hace varios días que no llama nadie, aunque por suerte tengo un dinero ahorrado y el negocio no va nada mal. Siempre hay trabajo para un investigador privado y mas para John Elric bastante conocido en el mundillo. Llaman a la puerta y es el cartero, trae un paquete con nombre de remitente Tom Scott. Mi antiguo compañero del colegio, teníamos un grupo formado por Griselda, Mike, Sayid otro chico que no me acuerdo el nombre, Tom y yo. Eramos inseparables hasta que se acabó la escuela y cada uno fué a una ciudad diferente a seguir sus estudios. La carta tiene un billete de autobús para ir al pueblo de Salem, Tom sospecha que están pasando cosas raras en el pueblo y me pide que vaya a averiguar algo, también comenta que sospecha que su vida está en peligro. Cojo un cigarrillo y lo enciendo, han pasado casi 8 años Tom es ahora psiquiatra y yo un simple detective privado, se que no se pondría en contacto conmigo sino fuera algo de vital importancia. Llamo a la estación de autobuses y canjeo mi billete para el dia siguiente a primera hora, me apetece irme unos días de la oficina y que mejor manera. Al día siguiente cojo el autobús y me dirigo a Salem, es una pequeña ciudad con su escuela, su hospital, su hotel , su oficina de policía y el pisiquiátrico a las afueras; junto con el billete de autobús tengo alojamiento en el hotel de la ciudad así que me dirijo hacia alla. Llego al hotel y me dirijo a la recepción, la verdad es que el sitio es pequeño, en la planta baja sólo hay sitio para una habitación, que supongo que será la del dueño del hotel, y para el salón.

John Elric